martes, 20 de mayo de 2014

Gabriel García Márquez



HASTA SIEMPRE, GABO



“Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, le sacudieron con todas sus fuerza, le gritaron al oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo. Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro”.

Así lloró el cielo la muerte de José Arcadio Buendía, fundador de Macondo; así nos gustaría despedir  al más fabuloso contador de historias de nuestro tiempo. En una realidad gris y anodina, huérfanos de la magia y la maravilla, nos limitaremos a recordar algunos retazos biográficos y bibliográficos de uno de los más grandes escritores de la literatura universal, Gabriel García Márquez, que a la edad de 87 años falleció en México DF el pasado 17 de abril.

Periodista y narrador colombiano, nació en Aracataca y hasta los diez años  creció con las creencias de ultratumba de su abuela Tranquilina Iguarán, “una mujer imaginativa y supersticiosa que llenaba la casa con historias de fantasmas, premoniciones, augurios y signos”, y con los recuerdos de guerra de su abuelo, el coronel Nicolás Ricardo Márquez, quien de joven mató a un hombre en un duelo y tuvo, además de los tres hijos oficiales, otros nueve con distintas madres. De su abuela Mina aprendió a tratar lo inusual, lo fantástico o improbable, como algo perfectamente natural y cotidiano; ella fue la que le inspiró a la inolvidable Úrsula Iguarán de Cien años de soledad. Su abuelo –el coronel Aureliano Buendía-, por su parte, fue su «cordón umbilical con la historia y la realidad»; excelente narrador, él le enseñó a consultar el diccionario, él lo llevaba al circo cada año, él fue el primero en introducir a su nieto en el «milagro» del hielo, anécdotas todas ellas que más tarde el escritor incorporará  a sus novelas.

Sus abuelos Nicolás y Tranquilina
 

También su madre colaboró en su formación como narrador, pero fue Kafka quien decidió su vocación como escritor: “Kafka…, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los 17 años La metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: ‘Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Pero si es así, escribir me interesa’ ”.




Aunque inició estudios de Derecho, pronto comenzó a colaborar en diversos periódicos. Uno de sus reportajes periodísticos dará lugar al conocido Relato de un náufrago. Mientras trabaja como periodista escribe cuentos y en 1955 se publica La hojarasca, su primera novela, ya situada en el mítico Macondo - territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico-. A ella le seguirán El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora y los relatos de Los funerales de la Mamá Grande.

Noticia sobre el naúfrago del "A. R. C. Caldas"

En 1967 publica su obra maestra Cien años de soledad, con la que se consolida el llamado boom de la narrativa hispanoamericana. La obra -que relata la historia de siete generaciones marcadas por una profecía: el último de los Buendía será un hombre con rabo de cerdo- es parábola de una civilización que nace y muere, y en ella se abordan de forma recurrente  los temas del tiempo, tanto histórico como cíclico, y de la soledad permanente de los personajes, fruto de la incomunicación, el ensimismamiento o la falta de amor.

Con la 1ª edición de Cien años de soledad

Después vendrán El otoño del patrriarca, los cuentos de La  increíble historia de la cándida Eréndeira y de su abuela desalmada y la fantástica Crónica de una muerte anunciada.
La noticia del Nobel lo sorprende en México en 1982. Y en 1985 recrea la historia de amor de sus padres en  El amor en los tiempos del cólera. Le seguirán El general en su laberinto, Doce cuentos peregrinos, Del amor y otros demonios y su última novela, Memoria de mis putas tristes. Sus memorias, Vivir para contarla, se publicaron en 2004.

Recogiendo el Nobel

Según cuenta su hermano Eligio, García Márquez tuvo clara desde hace tiempo su otra vocación. Parece ser que una enorme nevada lo obligó a refugiarse en un bar de Zúrich: “Todo estaba en penumbra, un hombre tocaba piano en la sombra, y los pocos clientes que había eran parejas de enamorados. Esa tarde supe que si no fuera escritor, hubiera querido ser el hombre que tocaba el piano sin que nadie le viera la cara, solo para que los enamorados se quisieran más”.




Cuando las gentes del pueblo de “El ahogado más hermoso del mundo” se despidieron de Esteban no tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Nosotros nos despedimos con este brevísimo cuento del escritor colombiano.Hasta siempre, Gabo.


El drama del desencantado
...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

Toda una lección.

1 comentario:

  1. Hola como esta?me gustaria compartir mi paiz para viajar es el mejor destino de europa ! y estambul mas bello ciudad del mundo excursiones en estambul

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