jueves, 19 de junio de 2014

Platero y yo



CIEN AÑOS DE PLATERO Y YO




Platero y yo se publica por 1ª vez en 1914 en la editorial La Lectura con el título de Elegía Andaluza y 63 capítulos. Más tarde, en 1917, Juan Ramón Jiménez  cambia el título y completa su creación hasta llegar a las 138 estampas que hoy conocemos.


Juan Ramón escribe esta hermosa obra cuando regresa a su pueblo, Moguer, tras una estancia en Madrid. El poeta vuelve con la salud quebrada en un momento en el que la familia atraviesa una delicada situación económica por la muerte del padre. El Moguer de su infancia queda lejos y el poeta, desilusionado, se distancia del pueblo, encontrando la comunicación solo con Platero-prolongación de su propio yo-, receptor único al que descubrirá su mundo interior. Amigos, cómplices inseparables y bondadosos, ambos sufren el rechazo de las gentes y comparten las cosas sencillas y bellas de la vida, la  alegría y  también la soledad y la tristeza.



Platero y yo, relato poético de poemas en prosa, está constituido por breves estampas sin orden temático que responden a sensaciones, impresiones y recuerdos del Moguer de la infancia del poeta. Presenta una estructura circular, ya que comienza en primavera y termina en la misma estación: en el ciclo de un año se desarrolla la vida de este burrito, que “no es un solo burro, sino varios, una síntesis de burros plateros”.


El pasado y el presente (de Moguer y de su autor) se funden en esta obra, de modo que la madurez del poeta –conciencia  y dolor- sirve para educar a la infancia –inconsciencia- a través de Platero. Entre ambos se interfiere la sociedad, vista con ojos críticos, aunque el paisaje aparezca  idealizado, transformado en múltiples formas llenas de color.



Y es que en Platero y yo, “donde la alegría y la pena son gemelas”, es constante la presencia del dolor, de la muerte que recae sobre pequeños inocentes y de la injusticia social que permite que haya niños pobres, sucios, sometidos al trabajo y a la brutalidad, y también gitanos, negros, marginados. Así mismo están presentes  las tradiciones populares, las fiestas religiosas, la crueldad, la envidia, la maldad humana. Frente a ello, Platero y Juan Ramón se quedan solos y en soledad el autor reflexiona sobre lo que ve y sobre su anhelo de perfección y de armonía.



Pero también hay alegría en Platero. Así las evocaciones de la familia, de personajes típicos con sus nombres y apodos, sus primeras experiencias en la escuela y en las calles, los objetos familiares, que le hacen revivir experiencias del pasado.
Y todo ello expresado con una deliciosa prosa poética llena de ritmo, color, luz, sensorialidad  gracias a una extraordinaria adjetivación y a imágenes y metáforas deslumbrantes. 




Ahora que se cumplen cien años de su publicación hemos querido rendir un homenaje a Platero y yo presentando un magnífico trabajo que han desarrollado los alumnos de Educación Plástica y Visual, quienes, dirigidos por sus profesores Federico Núñez y Fernando Martínez, ilustraron diversas capítulos de la obra que se expusieron en la biblioteca.
A todos ellos nuestra enhorabuena y nuestra gratitud por permitirnos disfrutar de estas estampas maravillosas.

1 comentario:

  1. Hola como esta?me gustaria compartir mi paiz para viajar es el mejor destino de europa ! y estambul mas bello ciudad del mundo excursiones en estambul

    ResponderEliminar