viernes, 11 de septiembre de 2015

¡GRACIAS, INMA!



C'est le temps que tu a perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante.

Le petit prince, Antoine de Saint-Exupéry.



Querida, Inma:


No tengo palabras para agradecerte lo que has hecho por mí. Me creaste de la nada y me has hecho fuerte, segura, ordenada, hermosa y muy muy activa.

Nadie como yo sabe el esfuerzo, la constancia, la entrega, y, cómo no, algunos disgustos, que ha requerido tu labor. 
Me creaste, sí: compraste mobiliario, organizaste estanterías, compraste fondos, catalogaste sin descanso, acondicionaste una acogedora zona de lectura, conseguiste el equipamiento para convertirme en un pequeño y hermoso teatro.
Luchaste, luchaste sin descanso por mí, para que yo estuviera VIVA y llegara a todos y llegué, gracias a ti. Nadie olvidará las preciosas exposiciones, las dinámicas actividades, las estupendas representaciones, los concursos, las coloridas y sensoriales decoraciones...

Te admiro: eres inteligente, trabajadora, honrada, eficiente, culta, pero, sobre todo, humana, muy humana y he tenido el honor de recibir tu cariño, tu cuidado, tus mimos y, por ello, te estaré siempre agradecida. Pero sobre todo...
Te quiero: porque yo soy gracias a ti, porque las bibliotecas existimos gracias a personas como tú, que me has llenado de ilusión, de magia, fantasía, saber, literatura, arte, ciencia... y de personas, de mentes que bullen, crean, experimentan, sienten, viven. ¿Qué más puedo pedir? Mi corazón está henchido de cariño.

Te deseo océanos de felicidad  y que disfrutes enormemente del tiempo libre que tu jubilación te va a aportar. Ahora te toca a ti vivir sin ataduras, sin horarios, libre de estrés: viaja, lee, vuela. Es tu turno de disfrutar de tu alegre primavera.
No puedo evitar cierta tristeza y nostalgia por no contar contigo todos los días, como hasta ahora. Seré sincera: te echaré de menos. Pero no quiero que esto sea una despedida sino una ocasión para futuros reencuentros. Siempre estaré ahí para ti, cuando tú quieras. Te recibiré con los brazos abiertos.

¿Y mi futuro? Tú me has dado valor y energía. Estoy preparanda para seguir tu estela. Volveré a llenarme de color, de música, de literatura y de personas dispuestas a viajar conmigo.


Una vez más... Gracias, mil gracias, Inma.



La que siempre será tu biblioteca.

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