martes, 30 de mayo de 2017

EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS

La historia se desarrolla durante los años de la Alemania nazi, en Auschwitz. Muchos libros nos hablan de esta época de holocausto y del horror que se vivió en este tiempo. En esta ocasión será a través de la visión y pensamiento inocente de un niño, Bruno.
Bruno, un niño de nueve años de edad, hijo de un estricto oficial nazi, a quien han ascendido a comandante, abandona su grande y confortable casa en un barrio acomodado de Berlín, para trasladarse a  las afueras de la ciudad de Cracovia, a menos de cincuenta kilómetros de Varsovia, la capital de Polonia, a un lugar aislado llamado “Auschwitz”, a donde han asignado un nuevo trabajo a su padre. Bruno deja atrás a sus mejores amigos y a sus abuelos, para irse a vivir a una casa en medio del campo, donde no tiene a nadie con quien jugar. Su hermana, Gretel, la “tonta de remate”, una adolescente de doce años, le ignora, ocupándose de sus muñecas o  coqueteando con el joven y atractivo teniente Kotler, a quien Bruno odia por engreído y llamarle siempre “jovencito”.
Bruno descubre a través de la ventana de su dormitorio una alta alambrada y más allá multitud de cabañas donde vivían cientos de personas, todas vestidas con un pijama de rayas. Un día decide jugar a explorar y seguir el camino de la alambrada, descubriendo tras mucho andar, un niño de su misma edad al otro lado de dicha alambrada, Shmuel, aunque mucho más delgado y con el pelo rapado, vestido con un pijama y gorra de rayas, con el que entabla una profunda amistad. Así, sin decir nada a nadie, le va a visitar cada día que puede, juega y habla con él, llegando a ser el mejor amigo que ha tenido nunca.
La inocencia de Bruno, acorde a la honestidad con la que ven los niños el mundo, le llevaba a envidiar a Shmuel por creer que donde vivía era un lugar alegre y divertido, donde había muchos niños para jugar, desconociendo que se trataba de un campo de  concentración y exterminio. Pronto averigua que todas aquellas personas eran judíos y que nada era como él creía en un principio, así como su madre, que va dándose cuenta de que aquel lugar no es el adecuado para que vivan sus hijos, por lo que deciden regresar a Berlín, idea que ya no le ilusionó a Bruno. Al comunicárselo a su amigo, este le pide que le ayude a buscar a su padre, desaparecido desde hacía unos días. Esta sería la última aventura de Bruno, que tendrá un final inesperado.
Este fabuloso libro, novela correspondiente al género de drama, escrito por el irlandés John Boyne y publicado en 2006, fue llevada al cine en 2008 por el director Mark Herman.
Animo a leerlo (jóvenes y adultos) y no olvidar aquellos años en los que Adolf Hitler, el Führer (al que Bruno llamaba “el Furias”) fue el responsable del tercer Reich Alemán y del holocausto de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Solo en Auschwitz murieron más de un millón de personas, la mayoría judíos, aunque también gitanos,  prisioneros de guerra, disidentes al régimen, homosexuales, testigos de Jehová…. Shmuel representa a uno de tantos judíos polacos, obligados a dejar su casa para vivir inicialmente en guettos y trasladados después en vagones de ganado a los campos de concentración en condiciones infrahumanas para vivir sus últimos días.
Y, quien haya visto ya la película, merece la pena leer el libro, por lo que dice y cómo lo dice, para desmenuzar los diálogos de los dos niños y empaparte más de la dureza de esta parte de la Historia.

Rodrigo Mateos Alonso. 
3º ESO B

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